Todos llevamos dentro una historia que nos acompaña, aunque a veces no seamos del todo conscientes de ella. Las heridas emocionales de la infancia son esas marcas invisibles que se originan cuando, de pequeños, no se satisfacen nuestras necesidades básicas de amor, seguridad o reconocimiento. No se trata de culpar a nuestros padres o cuidadores, sino de entender cómo esas carencias moldearon nuestra forma de sentir, pensar y relacionarnos.

En Gabinete Colibrí, clínica de psicología en Gijón, acompañamos a muchas personas que llegan con una sensación profunda de no ser suficientes, de exigirse demasiado o de desconectarse emocionalmente. Detrás de esa voz crítica interior, a menudo encontramos un niño interior herido, que todavía espera ser visto y atendido.

nino dano emocional

El niño de las sombras: el origen de nuestras heridas

Cuando una necesidad esencial —como sentirnos amados, seguros o valiosos— no fue cubierta en la infancia, el niño que fuimos desarrolló estrategias para sobrevivir. Ese niño aprendió a adaptarse, a complacer, a reprimir sus emociones o a volverse autosuficiente.
A esta parte herida la llamamos el niño de las sombras: la parte de nosotros que carga con la tristeza, la culpa, la rabia o el miedo, y que sigue reaccionando ante el mundo con los mismos mecanismos de defensa de entonces.
A veces el niño de las sombras se manifiesta cuando sentimos rechazo, cuando alguien nos critica o cuando tememos que nos abandonen. Es en esos momentos cuando la emoción parece “demasiado intensa” o “inexplicable”. En realidad, no estamos reaccionando desde nuestro yo adulto, sino desde una parte de nosotros que sigue intentando protegerse de un dolor antiguo.

El niño de la luz: la parte sana que también habita en ti

Pero dentro de cada persona también vive un niño de la luz: esa parte espontánea, curiosa, alegre y creativa que conserva la capacidad de disfrutar, confiar y amar. Es el aspecto que nos conecta con la vitalidad, la ternura y el deseo de vivir.
El trabajo terapéutico con el niño interior no busca eliminar las sombras, sino integrarlas, para que esa parte herida deje de dirigir nuestra vida en automático y pueda ser sostenida por nuestro yo adulto consciente y compasivo.

herida emocional

Sanar las heridas para fortalecer la autoestima

La autoestima no es solo quererse a uno mismo, sino reconciliarse con todas las partes que fuimos: el niño que tuvo miedo, el que se sintió solo, el que se adaptó para sobrevivir.
Cuando aprendemos a mirar con ternura a ese niño interior y a reconocer sus necesidades, recuperamos la capacidad de autorregularnos, poner límites, y sentir que somos valiosos simplemente por existir.
Desde la terapia psicológica integradora y sistémica, trabajamos para dar voz a ese niño interior y permitir que el adulto que somos hoy le brinde lo que entonces faltó: comprensión, seguridad y amor incondicional.

El acompañamiento terapéutico: un camino hacia la integración

Sanar las heridas de la infancia no significa borrar el pasado, sino aprender a sostenerlo sin que nos duela igual. En nuestro trabajo en Gabinete Colibrí (Gijón) ayudamos a las personas a reconectar con su historia, liberar el dolor acumulado y desarrollar un yo adulto capaz de cuidarse y acompañarse desde la compasión.
Cada proceso es único. A veces se inicia por un problema actual —una ruptura, ansiedad, dificultad para poner límites— pero poco a poco se descubre algo más profundo: el deseo de sentirse en paz consigo mismo.
Sanar al niño interior no es volver al pasado, sino traer a ese niño al presente y ofrecerle el hogar emocional que siempre necesitó.

Gabinete Colibrí · Psicología integradora en Gijón

Te acompañamos a entender tus heridas, integrar tu historia y fortalecer tu autoestima desde una mirada compasiva y profesional.

equipo gabinete

Nacho Arteaga Abella

Psicólogo Sanitario y co-director en Gabinete Colibrí | 615 51 43 32

Psicólogo Sanitario y co-director del proyecto - Colegiado Nº O-02967
• Licenciado en psicología (Universidad Complutense).
• Master en Trastorno Mental Grave: de la integración de modelos a la combinación de psicoterapia y psicofármacos (Universitat de Barcelona).
• Formación en terapia cognitivo-conductual, habilidades terapéuticas, intervención y acompañamiento en duelo, regulación emocional e intervención psicosocial en enfermedad mental.